AMERIKA PROHIBIDA

Entrevista a Manuel Palacios V. Tikaro

por Mishelle Macìas (El Telègrafo)

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> ¿Cómo pasaste de la literatura y el arte a la antropología?

Larga historia. Resumiéndola, no implica sólo un cambio de actividad sino de compromiso: desde uno subjetivo, enfocado en el ego y la exaltación del individuo como centro, buscando siempre encriptar el discurso; hacia un compromiso objetivo con la necesidad de revitalizar la identidad de la sociedad actual y sus interacciones ancestrales desconocidas y hasta cierto punto proscritas, y buscar la manera de comunicar de la manera más directa y clara, incentivando la duda y la búsqueda.

 El arte es necesario, pero uno que refleje la sociedad, que no sea frívolo sino que llame a una reflexión, pero no de una èlite, sino de todos. El arte contemporáneo terminò siendo como las corbatas, sin una función especìfica. Y eso en una sociedad es imperdonable.

 

 

> ¿Por qué iniciaste a trabajar en las Cuevas de los Tayos?

A temprana edad, “El oro de los dioses” (Von Daniken)  y su descripción acerca de los túneles en las profundidades de Ecuador, avivó mi imaginación. Veinte  años después descubriría que el autor había usurpado la  historia, añadiéndole tintes fantásticos e iniciaría la confusión que aún subsiste sobre la relación del descubrimiento de Juan Móricz con las del Museo Crespi.

Luego de estudiar la Etnomedicina de la Costa Ecuatoriana (guiado por el Dr. Plutarco Naranjo) encontré afinidad de nombres de plantas con las de la Amazonia. De esta manera empecé a recorrer comunidades indígenas y su conocimiento de símbolos rituales y de tradición oral jamás recopilada, ya que la Historia Oficial solo ha interpretado el conocimiento ancestral, a conveniencia de ciertos postulados, que despersonalizan totalmente la sabiduría vernácula.        Si bien Móricz es conocido mayormente por la “Biblioteca metálica”, investigaba también sobre etnografía americana y su relación con el pueblo Magyar, algo de este trabajo se recopiló en su único libro publicado: “El origen americano de pueblos europeos”.

 

 

> ¿Qué encontraste en ese lugar?

Cuevas de los Tayos siempre generó noticia. Claro, mucho más a nivel internacional. Han circulado noticias desde “supuestos” contactos extraterrestres hasta la Biblioteca Metálica, cuya existencia testificó su descubridor en los 60. También está la Expedición Británica del 76, con intenciones hasta ahora poco claras y la afirmación de los lugareños, de que se llevaron cajas de manera del sitio, con contenido hasta ahora confuso. A propósito de esto, creo que nuestro Embajador en Inglaterra, el Dr. Juan Falconí Puig, bien podría ayudar a esclarecer este asunto, solicitando allá, el documento desclasificado sobre la Expedición coordinada por Stan Hall y cuyo presidente honorario fue el astronauta Neil Armstrong.   Pese a mis limitaciones de tiempo y presupuesto; decidí tomar la posta del investigador Juan Móricz, y recorrer sus pasos, tratando de entenderlo como persona a través de su correspondencia y de los testimonios de sus amigos y enemigos, esperando que ponerme al “compás”, tarde o temprano me lleve a los mismos resultados: La biblioteca Metálica.    Me he dedicado en 3 expediciones al interior, a verificar in situ sus afirmaciones sobre galerías con paredes  pulidas y ángulos rectos, y discutido estas afirmaciones con mi asesor científico el Glgo. Andrés Palacios Peña.

 

Soy un investigador de mentalidad abierta, pero no ingenuo; por lo tanto espero y confío de pronto poder con la ayuda de la tecnología y de la logística adecuada poder aclarar cuestiones básicas en torno a las Cuevas de los Tayos, como por ejemplo su real extensión y la posibilidad de que ciertas áreas pudieran servir como refugio en algún aciago momento del pasado. No es descabellado pensarlo: la estructura del sistema kárstico es bastante estable, el aire respirable, existen fuentes de agua fresca, así mismo abundancia de Tayos, roedores, crustáceos y algunas especies vegetales que bien podrían servir como alimento.

 

 

> ¿Puede contar sobre su participación en el especial de La Televisión sobre el hallazgo de unas pirámides?

Conocía del tema, cuando en el 2011 y valiéndome de imágenes satelitales identifiqué una estructura aparentemente piramidal, y dí a conocer la noticia a través de las redes sociales, como es costumbre, no generó mayor interés. Sólo fue luego de la primera exploración que realicé al área, que  observé que RT, con tinte amarillista publicitaba el hallazgo de  una “pirámide de los gigantes” donde estaría el tesoro de Atahualpa. Evidentemente la noticia se volvió viral.

Decidí desmentir el asunto y por eso decidí volver al lugar con un grupo de exploradores y el apoyo logístico de la Escuela de Iwias del Ejército Ecuatoriano. Luego de publicar un informe preliminar (en algunos idiomas) aclarando lo difundido por RT, el programa LATV expresó su interés en documentar el sitio, y hasta ahora ha sido el único canal nacional. Con el apoyo de los Iwias y del soporte científico del Glgo. Andrés Palacios, se hizo un breve reconocimiento, se tomaron muestras (sin dañar la estructura, ya que se tomaron de fragmentos) y volvimos a expresar la necesidad de que un instituto gubernamental realice un estudio profundo. Debido a esa insistencia, y sin incluirnos, una delegación oficial iría y luego de una exigua exploración, quizás un poco mayor a las anteriores, argumentó que el lugar no tiene “interés arqueológico”.

Como ya había comentado, soy un investigador de mentalidad abierta, pero no me conformo con resultados “concluyentes”, decidí enviar algunas de esas muestras a diferentes geólogos en diferentes países, aún esperando sus resultados. Además algunos arqueólogos nacionales expresaron que las fotografías reflejan una estructura en conformación similar a Ingapirca, pero que cualquier tipo de conclusión sólo podía darse luego de limpiar la zona y de hacer un estudio de al menos 1 mes. Argumento que me pareció serio y prudente.

Así que en eso estamos: Esperando una Expedición del Gobierno ecuatoriano, en que se nos incluya. Y que esta tenga como objetivos, investigar el área, no sólo la estructura megalítica, por un período no menor a tres semanas.

 

 

> ¿Qué te llevó a investigar sobre las antiguas civilizaciones que luego mencionas en tu libro Amerika Prohibida?

Los contactos precolombinos interoceánicos y sus implicaciones en las lenguas y epigrafías vernáculas, no es un tema nuevo. Autores han argumentado que pueblos europeos y asiáticos trajeron en diferentes momentos históricos su cultura y civilización.

Pensemos por un momento, ¿Es coherente pensar que la migración pudo realizarse por el estrecho de Behring?¿Acaso no era más coherente realizarlo a través de la navegación?. En ese caso hay que analizar en que lugares existían las condiciones propicias para realizar las migraciones primarias.

 La diferencia substancial de “Amerika Prohibida” (Planeado como una serie de 7 volúmenes, el primero ya publicado) es abrir la posibilidad de que Amerika fue un centro de difusión cultural ancestral, y no un territorio perennemente conquistado. El primer libro no pretende se un tratado científico, es más bien una crónica de mis expediciones concadenada con hipótesis, observaciones y referencias bibliográficas, con la que intento incentivar a las nuevas generaciones, a preguntarse ¿Quiénes somos? y ¿Hacia donde vamos?

 

 

> ¿De qué forma te preparaste en el tema de los diferentes idiomas como para que encontraras similitudes? (Poner un ejemplo)

Padecer en cierto grado de discalculia y dislexia (algo que descubrí hace relativamente poco)  seguramente ha generado  en mi cerebro, cierta disposición a ordenar las estructuras sintagmáticas analizando sus interrelaciones en diferentes niveles de significado y en diferentes lenguas, en el caso de mi trabajo entre las turanias (munda, magyar, mongol, etc) y las barbacoanas (tsafique y chapalaa).

El mérito de lo que hago es que para hacer las comparaciones de vocablos y raíces lexicales, presto mayor importancia al concepto y no al significante; para esto es necesario tener conocimiento amplio del folclor, sin desmerecer el análisis etimológico de los diccionarios. Mucho de este conocimiento aún no ha sido recopilado, y lo que si ha sido, tiene el inconveniente de haber sido reinterpretado a conveniencia de ciertos postulados, que despersonalizan la sabiduría ancestral.

No soy formado en lingüística, pero mis bases las aportó Saussure y su “Curso de Lingüística General”, y tuve la suerte de contar con la dirección del Dr. Héctor Burgos Stone, erudito en sanscrito y griego y autor de una decena de libros y comparaciones entre el Runa Simi (quechua) y las lenguas mencionadas.  He tenido la suerte de ser heredero de algunos de los libros de Móricz y otros facilitados por su abogado, como “El catálogo de las Lenguas de las Naciones conocidas” de L. Hervás y Panduro. Así como otros referentes bibliográficos como el “Diccionario Analítico-Sintético-Universal” de H. Mossi; o el libro de H. Girgois, subtitulado sugerentemente “Los quichuas, Raza Ariana” y por supuesto la lingüista italiana Natalia Rossi quien en “Amerika 4-D” sugiere, en base a la lexicogenética, que los etruscos tuvieron origen andino.

Cuando te interesa un tema profundamente, buscas como capacitarte. Por eso en esencia soy un autodidacta.

 

 

> ¿Cómo se dio lo de viajar a Hungría? (invitación, parte de su investigación)

En el 2011, la escritora húngara Agnes Golenya llegó al país a verificar la información de Móricz sobre la posibilidad de que los Karas que llegaron en época precolombina a Ecuador sean los mismos Scythas-Karas, llamados también Sakas, pueblo de la Cuenca de los Cárpatos que buscaba regresar al solar patrio o  “Gonchon”. Tuve la oportunidad de exponerle mis comparaciones lingüísticas, pero no la noté muy convencida. Al llevarlos a la comunidad tsáchila de Chiguilpe, fuimos recibidos por una nativa que en señal de amistad nos dijo: Niyá Joyún, o sea ¿Cómo estás?.  En húngaro, la misma frase se escribe Hogy Van y se pronuncia Joyún. Gracias a Agnes, quien a través de “Morícz Janos Kulturalis Egyesulet” me invitaría a ser conferencista en el “I Congreso de Prehistoria”. Fui con el auspicio del Ministerio de Cultura, después de un engorroso y hasta humillante proceso (no se quería aceptar que una persona sin título académico se adjudique tal asistencia). La visa la otorgó la Embajada de Hungría en Buenos Aires, dando todas las facilidades para eso.

 

En esencia, lo presentado en el Congreso de Kormend y Budapest fue el resultado aprcial de una década de investigación sobre el contacto precolombino entre magyares y americanos, inicialmente verificable en la afinidad lingüística de antiguos dialectos magyar como el székely  y Csángo con lenguas de nuestro territorio como el tsafique y el chapalaa. Existe un trabajo que he realizado con el lingüista Tibor Szábadi. En otro nivel, la escritura (proscrita desde el Siglo I en Hungría y actualmente en proceso de recuperación) es similar a los símbolos encontrados en petroglifos en Sudamérica, lo que abriría la posibilidad de poder entenderlos como auténticos registros históricos y he allí el trabajo que he venido realizando con el erudito Géza Várga.

 

 

> ¿Espeleólogo? ¿Cuál es la postura que tiene la comunidad científica nacional e internacional respecto a lo que has ido descubriendo en estos años de trabajo?

No puedo definirme como antropólogo, ni etnólogo ni lingüista por dos razones: la primera es que no poseo un título académico en ninguna, la segunda es que denominarme de alguna manera, sería limitar mi trabajo, el cual espero se siga alimentando de diferentes fuentes. Soy un investigador (y espero que esta denominación no se profesionalice, sino deberé buscar otra, jajajajaja), una persona inconforme con las respuestas que da la Historia oficial. Pero que no se malentienda, valoro y apoyo la formación académica formal, y entiendo mis limitaciones y no es ni será mi intención usurpar alguna competencia.   A nivel nacional: cero interés. A nivel internacional: intercambio de información, respaldo, crítica y asesoría. Como cumpliendo el refrán de que nadie es profeta en la propia tierra.

 

El gran problema de mi trabajo es que está en un limbo. La línea oficial me desautoriza por ser autodidacta y consideran que mi trabajo se contradice continuamente. Pero la esencia de un investigador es esa: estar comprometido con la verdad, y estar dispuesto incluso a tener que negar y criticar lo que hace pocos años defendía fervorosamente.

Por otro lado, la línea del “New Age” en sus distintas manifestaciones, no acepta mi crítica incisiva a ciertas afirmaciones que sólo podría definir como “neo-chocarrerismo”. Y ante mi acitud de desenmascarar ciertos comentarios y testimonios, que a veces se toman como dogmas.

Mi trabajo está en constante evolución, y como dije, el primer libro de la serie “Amerika Prohibida”,  tiene como finalidad llegar a la nueva generación, en un lenguaje ameno y entretenido, con la esperanza de que el lector se quede con mas dudas que respuestas. Y son esas dudas, las que harán que cualquier esfuerzo que yo haya hecho o pueda hacer, valga la pena.

 

 

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