Los capuchinos de Balsapamba

51742045_440320189842785_4439700285056614400_o

Caso : Los capuchinos de  Balsapamba

(Provincia de Bolívar – Ecuador).

Era una tarde de 1996 a eso de las 6, la tarde moría empezando a dar paso a la noche en la finca de los Weber en Balsapamba a unos 800 msnm. Parecía  una noche como tantas. Pero no sería así. Esa noche sería  diferente algo que cambiaría la vida del ecuatoriano alemán Maurice Weber, el hijo mayor de esa familia. Maurice tenía entonces, 23 años esa tarde se había quedado solo, porque sus padres habían  viajado para Guayaquil.

IMG-20200222-WA0019 En el pueblo de Balsapamba había una fiesta y los capataces de la Hacienda lo invitaron para ir pero éste no quiso y prefirió quedarse en la casa. Mala  decisión. Sentado en la sala escuchaba la radio y se transmitía un programa desde Estados Unidos, donde hablaban del tema de angeles y demonios en una emisión  de la radio  evangélica. En ese momento decide fumarse un cigarrillo y sale al porche de la casa. Mientras fumaba de repente nota que   a unos 300 metros de distancia, atrás de las chancheras de la finca hacia el lado izquierdo, aparecía un objeto enorme de unos 200 metros de largo, suspendido como  a 2 metros del suelo. Tenía un color metálico acero, ventanillas redondas por donde salía una luz. Era tan impresionante según recuerda Maurice, porque tenía como tres pisos y medio de altura. Aquí dejo en sus propias palabras el relato de lo que le sucedió : “Al ver ese objeto decidí caminar a ver más de cerca  cosa tan increíble. Caminé unos 100 metros y los chanchos gritaban descontrolados intranquilos. De repente del objeto se abre una puerta y se baja una escalerilla por donde empiezan a bajar dos seres y luego tres mas, eran pequeños como niños de 6 años, flotando sobre el césped de la zona que la teníamos como cancha de golf. Estos seres comienzan a dirigirse hacia mí y yo salgo corriendo desesperado como si hubiera visto al mismo demonio. Muerto de miedo y el corazón saliendose de mi pecho me encerré en la casa. Y la radio seguía hablando de los demonios y yo la apagué aterrado. Busque el rifle de la casa y la cargue con cartuchos y comencé a dispararles a estos seres a través de la ventanas y las balas no les hacían nada, solo sacaba chispas de sus cuerpos como que rebotaban. Las ventanas quedaron destruidas. Mientras les disparaba ellos me hablaban telepáticamente como si fuera mi conciencia y me decían. No nos dispares por favor solo queremos conversar contigo. Es un mensaje importante que te tenemos que dar. Me estaban enloqueciendo. Luego se hicieron invisibles y aproveche para poner seguros a la puerta. Tomé la Biblia y empecé a orar y pedirle a Dios para que se vayan. La luz en la casa se fue por varias horas iba y venía. Estos seres me llamaban Mauricio Mauricio y se reían. Intentaron abrir la puerta, durante esta experiencia que duró hasta la mañana . Utilicé cómo 40 cartuchos, disparandoles a intervalos de media hora yo  calculo. Los eran seres pequeños como un niño  de 6 años llevaban unas capuchas tipo franciscanos con cinturones grandes y negros igual q el color del traje. Sus botas eran muy llamativas grandes compactas y robustas. Los ojos parecían linternas luminosas amarillas como ojos de gatos. “

IMG-20200222-WA0003

Maurice se quedó dormido en la cama de sus padres fusil en mano exhausto , no está seguro a que hora se fueron. Al amanecer sacó la cabeza por la ventana pero ya se habían ido. Es raro que unos seres que pueden atravesar el universo y la materia no puedan atravesar una puerta. Estoy casi seguro que el fue abducido y también podría tener un chip. Luego del Incidente tuvo pesadillas que con el tiempo se fueron, no así su recuerdo. En el lugar no quedó huella de aquel prodigio tecnológico. Al día siguiente Maurice fue a contarle su experiencia a un pastor evangélico conocido del pueblo. Este le dijo que Dios había creado muchas criaturas antes que al hombre y no se inmutó. La finca naranjera volvió a su rutina. Las tarántulas , las serpientes y los tigrillos habían pasado a segundo plano después de esta odisea con lo desconocido. Los encapuchados del otro mundo habían irrumpido en la cotidianidad de una vida y la había cambiado para siempre. Hoy después de 24 años Maurice se estremece al recordarlo y ha querido compartirlo con todos nosotros.

Raymond Román Maugé
Móstoles, España  –   22 de febrero del 2020

Categorías: Uncategorized | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: